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La Musicología fue creada como una especialidad entre las enseñanzas
musicales reguladas por el Decreto 2618 del año 1966. Su instauración
en el Real Conservatorio de Música de Madrid, y en España, no tuvo
lugar sino en el curso 1974-1975 por decisión de su Director José
Moreno Bascuñana. La regulación de la Musicología en el marco
de la enseñanza profesional de la música de los conservatorios era
una singularidad en Europa, pues en los países germánicos y anglosajones
esta especialidad estaba integrada dentro la universidad, como una rama de naturaleza
humanística, histórica y positivista separada de las titulaciones
técnicas no universitarias como las ingenierías, la arquitectura,
la propia música. La incorporación de esta especialidad en una escuela
técnica como el conservatorio, orientada especialmente a la práctica
musical, era una idea que venía alentándose, al menos, desde 1943.
El Director del Conservatorio de Madrid, a la sazón el jesuita Nemesio Otaño,
en su discurso de recepción de Higinio Anglés en la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando, 28 de junio de ese mismo año, expuso la
necesidad de crear una escuela de Musicología. Otaño no pudo traerse
al Conservatorio de Madrid para enseñar esta disciplina al gran musicólogo
español, de fama internacional, porque no estaba establecida entonces en
el ordenamiento académico de las enseñanzas musicales. Anglés,
en cambio, creó el Instituto Español de Musicología en el seno
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
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Samuel Rubio, religioso agustino del Escorial discípulo de Higinio Anglés,
nombrado posteriormente catedrático extraordinario, fue el encargado de aplicar
por vez primera la enseñanza de la Musicología en el Real Conservatorio.
El catedrático articuló la especialidad según el decreto regulador,
manteniendo como eje una disciplina que, designada como Musicología propiamente
dicha, explicaba la tecnología musical a lo largo de los siglos, analizando
las obras y estilos de los más importantes compositores en su contexto histórico
cultural. En el curso de 1978-79 se incorporaron tres musicólogos más,
Ismael Fernández de la Cuesta, Dionisio Preciado y Daniel Vega, quienes impartieron
de manera específica, con Samuel Rubio, todas las materias establecidas en
el plan de estudios: Canto Gregoriano, Folklore, Paleografía Musical y Análisis,
además de la Musicología propiamente dicha. Desarrollada en tres cursos
académicos, la carrera exigía, para su ingreso en ella, una muy alta
cualificación musical, a saber, estar en posesión del título
de Profesor de Solfeo, Teoría de la Música, Transposición y
Acompañamiento.
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La integración de la Musicología dentro de las enseñanzas técnicas
de la música fue en su día una apuesta novedosa y útil para
la sociedad, que se ha mantenido hasta el día de hoy aun después de
haber sido aplicado un plan de estudios muy diferente del que en sus inicios se
impuso. El haberse establecido en algunas universidades españolas una especialidad
de Musicología de contenido humanístico, concede a la Musicología
que se imparte en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid el inestimable
valor añadido de su enfoque tecnológico musical que no renuncia a
la consideración humanística desde una perspectiva histórica.
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